10 señales para detectar si un texto fue escrito por IA

1. El vocabulario de «Realeza Corporativa»

La IA tiene una obsesión con ciertas palabras que nadie usa en una conversación real. Si tu texto incluye términos como «escalar», «potenciar», «desatar», «único», «sinergia», tienes un problema.

  • IA: «Debemos desatar el potencial en este vertiginoso paisaje.»
  • Humano: «Hay que moverse rápido o nos quedamos atrás.»

2. El ritmo de metrónomo

La IA escribe con una cadencia hipnótica y aburrida. Frase media, coma, frase media, punto. Frase media, coma, frase media, punto. No hay música. No hay pausas dramáticas.

Un humano varía el ritmo. Mezcla oraciones largas y explicativas con golpes cortos. Como este. El contraste es lo que mantiene al lector despierto.

3. El miedo a opinar (Tibieza extrema)

Los modelos de lenguaje están programados para ser seguros y neutrales. Odian tomar partido. Por eso leerás frases como: «Es importante tener en cuenta que…» o «Algunos expertos sugieren X, mientras que otros Y».

Si no te mojas, no eres relevante. Borra la tibieza y da tu opinión real.

4. El «Meta-comentario» inútil

La IA tiene la manía de anunciar lo que va a hacer antes de hacerlo. «En este artículo exploraremos los tres factores clave…» «A continuación, presento una lista de…»

¡No me digas que vas a empezar, empieza ya! Elimina las introducciones obvias y entra directo al contenido.

5. La obsesión con la «regla de tres»

Fíjate bien: la IA casi siempre agrupa adjetivos o ejemplos en grupos de tres. «Rápido, eficiente y seguro». «Innovación, tecnología y desarrollo». Es una estructura retórica clásica, pero la IA abusa tanto de ella que se ha convertido en una marca de agua digital. Rómpela. Usa dos adjetivos. O cuatro. O uno solo que sea brutalmente honesto.

6. El «En conclusión»

Nada mata más el interés que cerrar un texto diciendo: «En conclusión», «En resumen» o «En definitiva». Es la forma escolar de terminar un ensayo. Un humano cierra con una reflexión, una pregunta o una llamada a la acción, no con un aviso de que el texto se acabó.

7. Falta de «Yo» y «Tú»

La IA tiende a usar el pasivo impersonal: «Se debe realizar un análisis». Un humano habla con otro humano: «Tienes que analizar esto». Si tu texto parece un manual de instrucciones de una lavadora, le falta el pronombre «tú».

8. Relleno (fluff) infinito

La IA cobra por token, pero parece que le pagaran por palabra. Le encanta rellenar espacio con frases que suenan inteligentes pero no dicen nada. «En el mundo actual cada vez más interconectado…» -> Bórralo. No aporta nada.

9. Estructura de plantilla

Si el post tiene un título con emojis, una introducción, exactamente 3 puntos con negritas y una conclusión moralista al final… huele a prompt básico. El formato debe ser como la sal: úsalo para dar sabor, no para que sea el plato principal.

10. Falta de «Cicatrices» (Concreción)

Esta es la señal definitiva. La IA habla de generalidades. Un humano habla de experiencias. La IA te dirá: «Es difícil emprender». Un humano te dirá: «El primer año casi quiebro porque no sabía calcular mis impuestos». La especificidad es lo único que la IA no puede fingir (todavía).

¿Cómo lo arreglo?

No tienes que dejar de usar la IA. Solo tienes que dejar de confiar ciegamente en ella. Úsala para estructurar, para investigar o para desbloquearte. Pero cuando tengas el borrador:

  1. Léelo en voz alta. Si te trabas o suena antinatural, bórralo.
  2. Mata los adjetivos. Deja los verbos.
  3. Ponle tu opinión. Si el texto podría haberlo firmado cualquiera, no sirve.

¿Te da pereza editar todo esto a mano? En mi artículo anterior compartí una herramienta (un GPT gratuito) que automatiza gran parte de este proceso de limpieza. Si te lo perdiste, [haz clic aquí para verlo].

Deja de sonar como un robot. Tus textos te lo agradecerán.

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