En un entorno donde todo cambia, las habilidades blandas no son un complemento, son el núcleo de la evolución profesional
El mundo profesional atraviesa una transformación sin precedentes. Los avances tecnológicos, la digitalización y la irrupción de la IA están redefiniendo la forma en que trabajamos, aprendemos y lideramos. En este contexto, las habilidades humanas aquellas que no pueden ser automatizadas se convierten en el principal activo de cualquier profesional.
Participé en un conversatorio sobre Desarrollo de carrera senior en ingeniería organizado por el Centro Argentino de Ingenieros (CAI), y fue una oportunidad para reflexionar sobre los desafíos que enfrentan los profesionales técnicos en este nuevo paradigma.
El contexto, un mundo VICA que redefine la estabilidad
Vivimos en un mundo VICA (Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo). Este concepto, adoptado del ámbito militar, describe a la perfección la realidad en la que se desenvuelven las organizaciones y los profesionales.

La volatilidad y la incertidumbre obligan a repensar las estrategias de carrera, mientras que la complejidad y la ambigüedad exigen una mentalidad flexible y abierta al aprendizaje continuo. Ya no basta con dominar lo técnico, el conocimiento se vuelve rápidamente obsoleto y lo que permanece es la capacidad de aprender, adaptarse y liderar en medio del cambio.
De lo técnico a lo humano, el verdadero diferencial profesional
Durante el encuentro, se destacó una idea clave, todo lo que es estrictamente técnico tiende a volverse reemplazable. Las máquinas, los algoritmos y la IA pueden procesar información, pero carecen de empatía, intuición y pensamiento crítico.
Por eso, el diferencial del ingeniero contemporáneo no está solo en su formación académica, sino en su capacidad de escuchar, comunicar, liderar y mantener la resiliencia frente a la incertidumbre.
Estas habilidades blandas también llamadas competencias transversales son las que permiten que los equipos se sostengan, que los proyectos avancen y que las organizaciones se adapten al cambio sin perder su esencia.

El dato que invita a pensar
Uno de los puntos más llamativos del conversatorio fue un dato revelador, «1 de cada 3 jóvenes planea cambiar de empleo el próximo año«
El cambio dejó de ser la excepción para convertirse en la norma. Las generaciones más jóvenes buscan propósito, flexibilidad y desarrollo personal, lo que desafía a las organizaciones a construir entornos más humanos, colaborativos y abiertos a la innovación.
Para los profesionales senior, esto representa una oportunidad única, liderar con experiencia, pero también con empatía.
Los profesionales en Argentina, una formación con proyección global
Se resaltó además un punto de orgullo, los ingenieros argentinos están entre los más valorados en el exterior. Su sólida formación técnica, capacidad de resolución y pensamiento analítico son reconocidos globalmente.
Sin embargo, este reconocimiento también trae una responsabilidad: seguir elevando el nivel intelectual desde las universidades y fortalecer los vínculos entre el conocimiento académico y la práctica profesional.
La IA como aliada
Un aspecto clave que se discutió fue el papel de la inteligencia artificial. Más que una amenaza, representa una oportunidad para quienes sepan utilizarla estratégicamente.
Incluso herramientas como ChatGPT demuestran que los mejores resultados se obtienen cuando el usuario sabe preguntar, contextualizar y explicar habilidades profundamente humanas.
En otras palabras, la IA no reemplaza a las personas, las potencia, siempre que mantengamos una mentalidad curiosa y un criterio bien desarrollado.
Redefinir el liderazgo senior
El ingeniero senior de hoy no solo lidera proyectos, sino personas y procesos de cambio. Su rol va más allá de la dirección técnica, implica inspirar, acompañar y fomentar el desarrollo de nuevos talentos.
La experiencia, el criterio y el sentido común se convierten en pilares fundamentales para guiar a las nuevas generaciones, en un contexto donde la velocidad del cambio puede resultar abrumadora.
Conclusión desde mi perspectiva más humanidad en la ingeniería y en cualquier profesión.
Gracias a Soledad Corbière por impartir este tema, que nos invita a repensar la ingeniería y la profesioón desde un lugar más humano.
El futuro del trabajo no será solo digital ni técnico. Será, ante todo, humano, flexible y colaborativo.
Porque en un mundo que busca la perfección, lo que realmente necesitamos son profesionales con criterio, empatía y capacidad de adaptación, estos son sin duda los verdaderos líderes del mañana.







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